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EL IMPACTO PSICOLÓGICO DEL VAR

EL IMPACTO PSICOLÓGICO DEL VAR

Toda mejora en cualquier aspecto del funcionamiento de cualquier actividad suele ser siempre bienvenida. No ha sido el VAR una excepción a esto. El inevitable margen de error humano que existe en la toma de ciertas decisiones arbitrales parece haber sido subsanado con esta video-tecnología, que presenta una aparente máxima eficacia inicial.

La decisión de implantar estas mejoras está fundamentada en los beneficios que se obtienen y que, en el caso de la Liga, se traducen en unas decisiones objetivas y más justas para todos los equipos por igual. Lo que el manual de implementación de todas estas mejoras no explica son algunos de los efectos secundarios que conllevan, no visibles muchos de ellos hasta que no se ponen en práctica.

Por ejemplo, con el VAR ya sabíamos que la forma de celebrar algunos goles iba a cambiar. Que muchas veces los jugadores -y aficionados- tendrían que esperar unos segundos para dar rienda suelta a las emociones implícitas al marcar un gol o señalarse una pena máxima a favor de tu equipo.

 

El VAR afecta al rendimiento deportivo

Pero de lo que el VAR no nos habló es del impacto anímico que tendría en los jugadores el hecho de que el VAR cambie decisiones arbitrales. Hemos comprobado en las tres jornadas que llevamos de Liga que esto tiene un componente significativo para los dos equipos. Lo hemos visto, por ejemplo, en el Villarreal-Girona y en el Alavés-Espanyol de la última jornada. El VAR anuló un gol dado por el árbitro como válido y esto generó una bajada en el rendimiento del equipo y una subida en el del otro.

Que marques un gol, lo celebres y el equipo rival vaya a sacar de centro y luego te lo anulen es una situación que nunca antes se había vivido en el fútbol. Y como se trata de algo novedoso y encima te perjudica eso se traduce en un impacto negativo a nivel psicológico porque no se cuentan con los recursos para enfrentarse a esas situaciones. Todo esto nos deja ver la importancia que va a tener una adecuada preparación mental en los futbolistas para gestionar estas situaciones.

La cuestión clave inicial se traslada de esta manera a considerar la preparación mental del futbolista como una preparación esencial (como lo es la preparación física o la táctica) para la competición. Y este planteamiento debe ser hecho por el máximo líder del equipo, es decir, su entrenador, que tiene que ser el primero en reconocer y valorar esta importancia.

Para ello tiene dos opciones: formarse él mismo en el entrenamiento mental para luego entrenar él a sus jugadores mentalmente, o bien confiar la preparación a un psicólogo o coach deportivo que pueda realmente introducir los procedimientos, estrategias y técnicas adecuadas para que los futbolistas sepan gestionar sus emociones de manera eficaz para potenciar su rendimiento. En esto, como en tantas otras cosas, el que golpee primero, golpeará dos veces.

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