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CÓMO AFRONTAR UN PARTIDO DECISIVO

A estas alturas de la temporada muchos equipos se ven involucrados en la disputa de partidos que cobran un significado especial porque son decisivos a la hora de lograr sus objetivos. Se trata del partido que les tiene que llevar a la gloria o al averno. A veces, se necesita de la ayuda de terceros además de nuestro propio esfuerzo para lograrlo, pero en estas circunstancias, lo único que podemos hacer es hacer bien nuestro trabajo y esperar a que los otros resultados nos acompañen.

Cuando estamos ante la disputa de ese último partido que nos puede dar un campeonato, una competición, el ascenso o hacernos probar el sabor amargo de la derrota hay una cosa que está presente en todos los involucrados durante los días previos al partido: la cháchara mental.

¿Qué es la cháchara mental?

La cháchara mental es ese diálogo interno que mantenemos con nosotros mismos de manera permanente. Desde la mañana cuando nos levantamos hasta la noche cuando nos acostamos. Es esa voz interior que se encarga de recordarnos que estamos un poco pasados de peso, lo pesado que resulta ir a comer a casa de los suegros y, entre muchas otras cosas, es la vocecita que nos infunde miedo, nos hace ser pesimistas, nos compara de manera infravalorada con los demás y nos dice –cuando las cosas no nos salen bien–, que hoy tampoco es nuestro día y que esto del fútbol es así.

Dominar esta voz o este diálogo es imposible. No podemos callar la vocecita parlante que tenemos dentro. Pero sí que podemos reconocer cuándo se activa y no escucharla. Podemos reconocer que lo único que está intentando hacer es sabotearnos, impedir que rindamos al máximo para así tener una excusa para nuestro fracaso (¿ves como ya te lo decía yo que no ibas a ganar?).

Si cuando somos conscientes de toda esta cháchara dentro de nuestra mente, nos detenemos y la escuchamos con conciencia, sabremos cómo contrarrestar sus argumentos. No tenemos por qué creernos el pesimismo y las pocas opciones que esta voz interior nos concede. Sabemos cómo podemos rendir de verdad porque ya lo hemos hecho anteriormente. Sabemos que nuestro cuerpo sabe perfectamente cómo ejecutar las acciones técnicas que vamos a necesitar en cada jugada del partido. Hacerlas bien depende más de estar atentos a cada jugada que de escuchar a nuestra cháchara mental.

Puede que no ganemos el partido decisivo, pero al menos sabremos que no habrá sido por nuestra mala preparación mental. La buena preparación mental te facilita competir de manera natural expresando tus talentos y habilidades, haciendo que tu cuerpo controle a tu mente y no al revés.

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